En una jornada marcada por la emoción, los cantos y la esperanza, la comunidad de la Ciudad de las Niñas A.C. tuvo el honor de recibir la visita pastoral de Mons. Cristóbal Ascencio García, Obispo de nuestra Diócesis de Apatzingán.
Desde las primeras horas de la mañana, las niñas y las hermanas consagradas prepararon cada rincón de la casa hogar: banderitas blancas y amarillas adornaron los pasillos, y el coro infantil afinó los cantos con los que darían la bienvenida a tan distinguido visitante.
Celebración de la Santa Misa y bendición
La visita comenzó en nuestra capilla institucional, donde el señor Obispo presidió la Eucaristía acompañado de las religiosas de la casa y bienhechores de la región. Durante la homilía, Mons. Cristóbal dirigió palabras sumamente conmovedoras dirigidas tanto a las pequeñas como al equipo de formadoras que día con día entregan su vida a esta causa.
Las niñas de primaria y secundaria participaron activamente realizando las lecturas, el salmo responsorial y llevando las ofrendas al altar. Al término de la ceremonia, el señor Obispo recorrió las nuevas instalaciones y bendijo formalmente la reciente ampliación del área de dormitorios infantiles, obra que fue posible gracias a las aportaciones de donantes anónimos.
Convivencia fraterna y entrega de apoyos
Posterior a la ceremonia religiosa, las niñas compartieron un almuerzo especial preparado con mucho cariño por el equipo de cocina. En un ambiente relajado y festivo, el Obispo conversó personalmente con cada una de las jóvenes, escuchó sus anhelos académicos y las motivó a ser mujeres de fe, honestidad y superación.
- Bendición de dormitorios: Recorrido por las nuevas habitaciones con capacidad para 12 niñas más.
- Almuerzo comunitario: Convivencia fraterna en el comedor general con pastel y música.
- Kits de estudio: Entrega de mochilas, cuadernos y materiales para el próximo período escolar.
- Diálogo vocacional: Encuentro con las adolescentes sobre proyectos de vida y formación universitaria.
Un agradecimiento de corazón
La Madre Superiora expresó en nombre de toda la institución su profunda gratitud por la cercanía de la diócesis:
“Tener a nuestro pastor aquí nos renueva las fuerzas para seguir adelante. Cada sonrisa de las niñas hoy nos confirma que el esfuerzo diario vale completamente la pena.”
Reiteramos nuestro agradecimiento a todas las personas y familias bienhechoras que con sus oraciones y donativos hacen que días tan especiales como este sigan siendo una realidad en Apatzingán.